“caos y orden



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CAOS Y ORDEN EN CONCORDANCIA DISYUNTIVA”
Si buscas la verdad,

no quieras esconder tras el caos,

tu ignorancia e incapacidad. E.C.


EMILIA CURRAS
Dra. Ciencias Químicas.

Prof. Universidad y Académica. (Madrid, Toledo y Brasilia)

Condecoración: Cruz de Caballero (Gobierno de Colombia, 2007)

Colegiada de Honor: Colegio de Doctores y Licenciados.

Colegiada Distinguida: Colegio Oficial de Químicos.

Mujer del Año 2004 y Mujer Ejecutiva Distinguida 2004, ABI, USA.

Miembro de Honor 2003 AHDI, IIS Fellow, Prof. Honor SEI.

Medalla de Oro Fundación Prof. Kaula y varias Universidades.




RESUMEN
Unas reflexiones sobre los conceptos de caos y orden, con carácter divulgativo, ponen de manifiesto el muy antiguo concepto de caos, en todas las civilizaciones y sus relaciones con el origen del Universo, en su estado primero fluctuante, turbulento y confuso. Se incluye el caos en las cosmogonías y mitologías ancestrales, continuando su estudio a lo largo de los tiempos, llegando hasta nuestros días. Hoy se intenta relacionar el caos con los movimientos fluctuantes, turbulentos e impredecibles de los fluidos en movimiento libre y se construyen formulaciones matemáticas para intentar dar explicaciones a esos movimientos. En este sentido, se contrapone el caos al orden y se describen sus utilidades e inconvenientes para terminar negando el caos como concepto absoluto.

En esta época de transmutación por la que discurre la Humanidad actualmente, se nos presentan fenómenos y situaciones, antes desconocidas. Son situaciones y fenómenos “sorprendentes” a los que el ser humano desea e intenta buscar soluciones. Es su cualidad innata querer averiguar, conocer, saber. Pareciese que su destino estuviese cifrado en llegar a la sabiduría… Algunas veces, reflexionando sobre el devenir de la Humanidad, he llegado a pensar, que ésta se extinguirá sobre el Planeta Tierra, cuando alcance el pleno conocimiento de todas las cosas.


Mientras llega ese momento, la misión de cada día se cifra en ir desvelando pequeñas parcelas de saber, al unísono con la evolución del ser humano en sus componentes corporales y mentales. Los decisivos y fundamentales inventos y descubrimientos de los recientes tiempos pasados han abierto grandes ventanas en lo desconocido, provocando ansias de saber para encontrar explicaciones. Hoy en día, no se admiten las cosas porque sí, o porque no. Se quiere, casi se exige, conocer causas, efectos y soluciones.
Un campo particularmente sometido a las tribulaciones de la ciencia ha sido la física, causa y efecto de nuevas concepciones y aplicaciones. El ámbito de acción se amplía y la ciencia sistémica proporciona una visión global de las cosas, donde éstas se organizan en “sistemas” interrelacionados de una manera u otra.

Por otra parte, la peculiar curiosidad humana, junto con esta inclinación innata hacia el saber, llevó a unos ciertos núcleos, aislados entre sí, de científicos a observar fenómenos irregulares, impredecibles, fluctuantes,… que no obedecían a las leyes hasta entonces preestablecidas… Para explicarlos echaron mano del caos. He aquí el caos.



EVOLUCION HISTORICA DEL CAOS
El concepto de caos, tal y como se conoce hoy en día, deriva de la palabra griega , acuñada por Aristóteles, quien le dio el significados de espacio inmenso, vacío, en tinieblas. Asimismo, la concibió en su acepción adjetivada referida a estado de confusión y de turbulencia. En documentación acreditada, se encuentran referencias a un origen en las cosmogonías y filosofías orientales, así Zoroastro menciona el caos como una mixtura de bienes y males.
En el libro Manava-Dharme, oriundo de la India, se habla de un negro caos, informe, profundo abismo sin vida y todo oprimido por el sopor. Confucio considera el caos como la materia informe, que tardará 18.000 años en configurarse. En Tonkin existe la creencia de que el cielo y la tierra nacieron de una sustancia material -caos- sin inteligencia y sin vida. La cosmogonía japonesa considera el caos como un ser confuso, flotante, existente antes de fabricarse las cosas en el seno de las aguas primitivas. Asimismo, se encuentran referencias en las mitologías escandinavas. En la teogonía bíblica, en el génesis, se hace referencia al caos como estado de confusión, informe, del que Dios crea la materia antes de iniciarse la obra de los seis días. Según distintas interpretaciones y traducciones de esos textos surgen acepciones diversas, de caos, tales como, informe, vacío invisible, desordenado, nada, inerte, solitario.
Resulta difícil precisar cual fue el origen primigenio del término caos, pues a lo largo de todas las filosofías, teogonías y cosmogonías de los distintos pueblos se hace referencia al caos en dos acepciones principales, derivadas de dos etimologías o derivaciones, una basada en la palabra , ya mencionada, y otra basada en la raíz verbal , atribuyéndosele un significado relacionado con el agua, líquido que fluye, medio acuoso, nebuloso. Siempre, en ambos casos, se relaciona el caos con el origen y creación del Universo, a su vez en dos versiones diferentes; por un lado, partiendo de un origen tenebroso, turbulento, de un todo, donde se crean las partes en orden y armonía. Por otro lado, el universo sale del caos, medio acuoso, que al romperse, en choque brusco se van formando los elementos, iguales entre sí, ordenados de diferentes maneras.
Es interesante constatar cómo subyace la idea de la formación de los elementos de la naturaleza, formados por distintas combinaciones de partículas, y subpartículas ordenadas según unas normas, que han dado lugar a la materia, rocas, mares, arenas,… También es aún mas interesante constatar cómo se sustenta la idea del Todo primigenio, y sus Partes, relacionadas en entre sí y con su Ambiente. Postulados estos de la Teoría de Sistemas, conocida desde las épocas de Lao Tsé, unos 2500 años a.C. y que muy posiblemente fueran coetáneas de las más antiguas referencias al caos.

DE LA ANTIGÜEDAD HASTA NUESTROS DIAS
Aunque se encuentran menciones al caos en escritos babilónicos (Enuma Elis, poema babilónico sobre la creación), fenicios y en los papiros egipcios, son los filósofos griegos los que afianzan su significado y utilización, transmitiéndolo al mundo latino y de ahí a nuestra civilización occidental. En las cosmogonías de Hesiodo se dice que antes de todos los seres estaba el caos, luego surgió la Tierra de su ancho seno…., como el continente del todo, donde se formó el cosmos, y sus partes. Aristóteles sitúa a Cronos como generador de Caos. De éste surgen Tátaro y Eros, que engendran a Erebo, río de los infiernos, turbulento y tenebroso, y a la Noche. De éstos últimos emergen Urano (identificado como el Cielo) y Gea (la Tierra). Aristóteles también encuadra el caos en su “Physica”, dándole el significado, citado al principio.
Entre los filósofos latinos como Plutarco, Séneca, Virgilio…., que hacen referencia al caos, merece destacarse a Ovidio que en su “Metamorphosis” lo define en su aspecto de masa áspera e informe, en donde todo es desorden y confusión, y en su seno se producen los elementos constituyentes de un Universo ordenado y armónico. La gran influencia de Ovidio en la Edad Media, se deja sentir en San Buenaventura y San Agustín, quienes conciben el caos en formas muy semejantes. En el Renacimiento, se encuentra una continuación en Rafael de Urbino y Miguel Angel, quien plasma en la Capilla Sextina, esta concepción de la creación del Universo. En épocas posteriores, Kant, el gran racionalista, hace, asimismo, referencia al caos como un estado originario de la materia, confuso y desordenado.
Durante toda la Edad Moderna y la Contemporánea, no ha tenido el caos gran predicamento. Predominaban las teorías deterministas. Ha sido preciso situarnos hacia mediados del siglo XX cuando grupos aislados de físicos como Feigenbaum, Yorke, Lorenz, Crutchfield y J. Ford, entre otros, idearon estudiar sistemas complejos no lineales, que presentaban comportamientos fluctuantes y turbulentos, principalmente, los movimientos de las nubes y de las mareas, con el fin de poder predecir los cambios atmosféricos de gran importancia en la navegación aérea y marítima. Para definir tales comportamientos recurrieron al caos y, he aquí, traído otra vez a la actualidad, después de tantos siglos de ostracismo. Hoy, los grandes avances de la ciencia y de la técnica con sus principios termodinámicos y relativistas, los sofisticados inventos, descubrimientos y sus aplicaciones hacen necesarios y posibles estudios en otros tiempos impensables. Para mejor estudiar el comportamiento de aquellos tipos de fluidos se han utilizado las matemáticas, establecido formulaciones, tan complicadas como sea menester, resolubles fácilmente por medio de la cibernética y la informática, asimismo tan sofisticadas y complicadas como sea menester.
DEFINICIONES DEL CAOS
Para mejor entender el caos, se citan, a continuación algunas definiciones que se creen significativas para el propósito de este escrito.
Caos

  • comportamiento recurrente, en apariencia debido al azar, en un sistema determinista (H. Bruce Stewart)




  • órbitas complicadas, aperiódicas y atractivas, de ciertos sistemas dinámicos (Philip Holmes)




  • un sueño… donde se presentan sistemas de cadenas de posiciones de orden y predictibilidad en situación dinámica libre (Joseph Ford)




  • clase ubicua y recientemente conocida, de fenómenos naturales (Hao Bai-Lin)




  • comportamiento que produce información (James Crutchfield)




  • salva las fronteras de las disciplinas científicas (Michell Feigenbaum)




  • un fenómeno, producido en un lugar, trasmite información, que se propaga en el espacio y repercute en la observación de otro fenómeno, de mayor magnitud en un lugar distante (Edward Lorenz)

Se podrían citar otras varias definiciones, todas ellas referidas a fenómenos observables, complejos e inexplicables con los métodos tradicionales.



DEFINICION PROPIA

En mi opinión, y resumiendo


El caos

  • supone ser “un noométodo, ideado por el ser humano, para tratar de explicar fenómenos naturales y del comportamiento de los seres vivos, los cuales, en el ámbito y dimensión “meso” (humana terrestre) presentan irregularidades y alteraciones en su comportamiento.

Este método utiliza formulaciones matemáticas, tratables por ordenador, y simulaciones gráficas para explicar esas irregularidades y alteraciones.


Todo ello limitado por el estado de desarrollo del cerebro humano, aún poco evolucionado, referido al tiempo cósmico”.
La definición, aquí expuesta, requiere hacer algunas aclaraciones para que sea mejor comprendida. Se dice, que es un “noométodo” haciendo referencia a un método ideado por el ser humano para el ser humano., producto de su inteligencia, es decir, se trata de un método artificial., empírico que utiliza las matemáticas como medio de expresión, planteamiento y solución. Se sabe que las matemáticas son, a su vez, ciencias artificiales y empíricas, manipulables, según convenga, para llegar a los fines propuestos. Con esto se recalca aún más el carácter ficticio del caos.
Los recientes inventos y descubrimientos aumentan el campo de actuación y de visión del ser humano, causa por la que se han podido observar fenómenos entes ocultos para él. Por otra parte, el estado de evolución de las corrientes de pensamiento posibilita llegar a estructurar ciertos fenómenos como sistemas complejos, dinámicos, aperiódicos y anómalos, que no siguen las leyes deterministas establecidas. El siguiente paso consiste en intentar averiguar como se comportan esos sistemas y se puede saber cuál será el ritmo o forma de evolución y comportamiento. Para ello se ha echado mano de las matemáticas, y con ayuda de los ordenadores, casa vez mas potentes, se establecieron ecuaciones, tan complicadas como fuese necesario, para tratar de explicar aquellos comportamientos.
Se dice en la definición, que el caos se sitúa en la mesodimensión, es decir, entre las dimensiones micro y macro, a nivel dimensional de nuestro Planeta Tierra, que es el que mejor conocemos y sabemos manejar. Aquí, hay que considerar los factores espacio y tiempo, que permiten variar las velocidades de los fenómenos y procesos observables, asimismo, desde esa mesodimensión, limitada por el estado actual de evolución del cerebro humano, ¿se observaría el caos, con otros factores de tiempo-espacio, desde una dimensión considerada a nivel superior., por ejemplo, la cósmica, por un ser humano con un cerebro más desarrollado, es decir, más inteligente?
INFORMACION Y CAOS
Independientemente del soporte documental que ha prestado y continúa prestando, la información al caos, se vislumbra una influencia de mayor categoría.
Una de las características de la información es servir de soporte para la formalización del conocimiento. Es a la vez transmisora de conocimiento y principio para su formación. Por tanto, un aumento de información repercute en un aumento de conocimiento. Éste ayuda a ensanchar al ámbito de actuación, en su mundo de relaciones –como apunta Fernando de Elzaburu-
Por otra parte, los quanta de información que impactan las neuronas del cerebro, las ponen en condiciones de actuar. Este proceso aumenta la capacidad de raciocinio. Se está en mejores condiciones de discernir y razonar sobre el mundo que se presenta ante el ser humano… de ahí la gran cantidad de inventos y descubrimientos ocurridos en estos últimos cien años, que se suceden concatenados en secuencias sucesivas de información  conocimiento  raciocinio  inventos + descubrimientos  información…. Y vuelta a empezar. Vuelta a empezar, pero nunca en períodos cíclicos o cerrados, sino subiendo progresivas escalas de nivel. Resumiendo y simplificando, el ser humano evoluciona hacia un individuo cada vez mas inteligente, capaz de comprender mejor el mundo en que está inmerso.
En el momento presente actual, el ser humano ha llegado a un desarrollo tal, que es capaz de entender los comportamientos de los sistemas complejos en evolución de dinámica libre y presentar su teoría del caos. Sin embargo, esta aún lejos de conocer con certeza el comportamiento de tales sistemas. Digamos, que históricamente todavía es pronto.
¿DONDE SE QUEDA EL ORDEN?
Es curioso observar, a lo largo de toda la documentación actual, cómo el término “orden” ha ido desplazando al “determinismo”. Es de suponer que se entienda el orden como contraposición al caos para mejor comprender las formulaciones teórico-prácticas que se intentan poner de manifiesto.
El determinismo hace referencia a teorías, donde se supone que los fenómenos naturales y del acaecer humano, siguen reglas preestablecidas, en comportamientos regulares, lineales.
El orden, determinismo, preconiza que todo lo que sucede en el Universo, se considere en un nivel u otro, se comporta y evoluciona siguiendo leyes fijas, inamovibles. En realidad a toda causa sigue un efecto, que puede dar lugar a otra causa, a la que seguirá otro efecto… y así sucesivamente en el tiempo. Como se dice anteriormente, estas teorías entran en conflicto cuando se trata de ciertos fenómenos de la naturaleza y también del comportamiento humano.
A mi modo de ver, un Universo tan complicado, no puede ser fruto del desorden. Todo tiene que estar calculado y bien calculado, fijado y bien fijado. Las desviaciones que se observan, se deben a nuestra imperfección e imposibilidad para entenderlas y descifrarlas.
Caos y determinismo se encuentran en pugna desde los tiempos de los griegos. No es nada nuevo. Demócrito con su azar y necesidad, de un lado, y Aristóteles y Platón con sus leyes deterministas, de otro lado, representan los polos de la controversia. A lo largo de los tiempos siguientes parece que la batalla fue ganada por los deterministas. Kant, Laplace, Poincaré, son ejemplos bien relevantes. Hoy en día, el balance se inclina hacia el lado del caos.
Sin embargo, esa inclinación de la balanza es más ficticia –propia del caos- que real. Es curioso observar, como el mismo nacimiento de los movimientos caóticos actuales, ha surgido por querer encontrar explicaciones a fenómenos de la naturaleza e intentar precisar su comportamiento. Se han buscado, y se siguen buscando, leyes, formulaciones matemáticas, que expliquen aquellos comportamientos. Los mismos propulsores del caos y sus más acérrimos defensores intentan, quizás sin querer, encontrar un orden en el caos. Citemos por ejemplo a Feigenbaum que aún queriendo negar el orden, dice que los comportamientos caóticos se “repiten cíclicamente”. En otros pasajes comenta que los sistemas no lineales observan “estructuras siempre iguales”, de donde dedujo su teoría de la universalidad, muy difundida entre los científicos afines.
Otros estudiosos de estos temas hallaron un “pasmoso” orden en el caos y consideraron la información como elemento de desciframiento para “ordenar el caos”. He aquí a la información jugando un papel primordial entre caos y orden.
Aún se pueden citar otros varios ejemplos de defensores del caos, que buscan principios de orden en sus razonamientos. Donde quizás, se acentúe más esta tendencia es en aquellos investigadores que estudian las “representaciones” del caos o su “geometría”.
De verdad, resulta interesante comprobar, cuando se analizan teorías y razonamientos del caos, que detrás de todas ellas subyace el orden y el determinismo.

CONSISTENCIA E INSONSISTENCIA DEL CAOS

Llegado este punto del discurso científico, que se viene haciendo, parece oportuno hacer hincapié en algunos puntos en apoyo del caos, así como en su contra, intentando poner de manifiesto sus bondades y sus flaquezas.


El haber llegado a entender y representar los comportamientos de ciertos sistemas no lineales, turbulentos y fluctuantes, supone un gran avance para la ciencia, de ahí que James Gleick en su libro “Caos. La creación de una ciencia”, supusiera que la ciencia clásica acaba donde empieza el caos.
Digamos que, actualmente, se está en mejores condiciones para seguir avanzando en el conocimiento del Universo. Se ha dado un paso más en la evolución de la Humanidad.
El caos ha creado información; una información que ha repercutido, en la puesta en marcha de mayor numero de neuronas del cerebro, es decir, asimismo ha contribuido a aumentar la evolución del ser humano.
El caos nos hace ver el mundo, fraccionado, a la vez que agrandado, desde un nivel superior de abstracción. También ha sido piedra de toque para tomar conciencia de la multidimensionalidad del cosmos, aunque todavía no la podamos abarcar con nuestra mente.
En el ámbito de la sociología, psiquiatría, neurofisiología…, así como en el de la filosofía, el caos ha participado en la creación de nuevas teorías y formas de experimentación y trabajo. Y en lo que se refiere al campo de la tecnología, se han puesto en práctica ciertas aplicaciones del caos, igualmente beneficiosas para la humanidad.
Aún no se sabe lo que nos espera del continuo estudio y desarrollo del caos. No está todo estudiado. No obstante, conviene no deshacerse en alabanzas. Se observan puntos débiles e inclusos peligrosos, que atañen a la concepción general poseída de nuestro mundo, tomado en sentido general.
Ciertos estudiosos del caos propugnan que al principio de los tiempos, sólo existían partículas en turbulencia, con fluctuaciones arbitrarias y que por pérdidas sucesivas de estados de energía se fue creando el orden. ¿Cómo se pudieron, las partículas, dirigir hacia un orden, si no sabían dónde se encontraba, ni cuál era la dirección a seguir? Más se puede compartir la idea de que esas partículas llevaban la información en sí mismas, impresa en sus componentes básicos, es decir, contenían los fundamentos del orden, al cual se dirigían.
Teniendo en cuenta lo dicho en el párrafo precedente, el caos admite, entre otros principios, que el movimiento del Universo es unidireccional, al unísono con el transcurrir del tiempo. Los fenómenos que se producen no son reversibles; por ejemplo una estrella que estalla no se vuelve a recomponer; una gota de tinta que se mezcla en una masa de harina no se puede sacar de ahí – con medios naturales, ya que lavándola con algún agente químico sí sería posible- ; el devenir de la Historia no retrocede… y así se podrían poner otros varios ejemplos. Ciertamente, desde la concepción humana y desde su punto de observación así parecen las cosas. Las películas de ciencia-ficción –ficción hasta ahora- muestran casos en los que se puede invertir ciertos vectores direccionales. Todo puede depender del lugar de observación, considerado en parámetros espacio-tiempo, donde queda implícito el nivel de evolución del ser humano.
Otros estudiosos tienden a suponer un orden inicial, cíclico y regular, donde los sucesivos pasos de su evolución se repiten continuamente, de la misma manera, hasta que un “agente extraño” altera esa normalidad, se produce el caos, surgen nuevas formas, al principio en estado caótico…; se va perdiendo éste con el paso del tiempo… hasta alcanzar de nuevo el orden. Esta es una explicación que expresan, científicos tan prestigiosos como Manuel García Velarde, o Chistopher Shaw para explicar el origen de la vida. Sinceramente, me niego a ser producto de la casualidad, de un “agente extraño”, desconocido, que se puso a jugar y enmarañar el orden. Tiene que haber otros motivos.
El mismo Christopher Schaw admitía que se debían considerar dos niveles: el macro, compuesto por las moléculas, que daba lugar a objetos de dimensiones “tangibles” –mesodimención nota de la autora- , y el nivel micro, compuesto por los átomos, agitados al azar, donde existía el caos. Él no explica como se pasa del caos atómico al orden molecular… He aquí una prueba de lo que se viene propugnando a lo largo de este escrito. Hoy en día, cuando se ha podido conocer la estructura del átomo, al aplicar los nuevos aparatos, que agrandan el campo de la visión y hacer uso de la mayor transferencia de información, se sabe que no existe tal caos. Ahí todo funciona según leyes y normas perfectamente reguladas.
Los físicos caoticistas acusan a los físicos clasicistas de formular sus leyes descomponiendo y desde ahí, organizar el todo, de nuevo, fijando normas; cuando algo no se ajusta a razonamiento, se explica aduciendo tratarse de detalles despreciables. Da la casualidad de que aquellos físicos hacen lo mismo, a hora referido a la distancia, dimensión y facultad del ojo humano para ver. El mismo Mitchell Feigfenbaum basa en estos razonamientos su incapacidad para observar movimientos sutiles de ciertos fluidos.
Por su parte, Edward Lorenz, en un acercamiento hacia el orden, postula que si se entienden las leyes, se puede entender el cosmos, como no se entiende lo primero, tampoco se entiende lo segundo. Acusa a la imperfección humana y la tacha de ignorante, por no entender la leyes. En esta misma línea Antonio Fernández-Rañada admite la diferencia entre orden y caos como limitación de la capacidad humana en la medida del mundo
Las afirmaciones de estos últimos físicos me infunden confianza y me animan para afirmarme en mis razonamientos, postulando que el caos no existe.
Se tratará de razonar ese aserto, empezando por ejemplo por los sistemas complejos de comportamiento no lineal ¿En qué dimensiones, con qué medida del tiempo y con qué capacidad visual e intelectiva, se estudian esos sistemas? A buen seguro, que cambiando alguna de aquellas condiciones, o todas, su complejidad variará, así como su linealidad.
Otro caso considerado hace referencia al comportamiento de los fluidos, pongamos por caso, las nubes, tan observadas por E. Lorenz. Para estudiar su evolución por medio de ecuaciones y que éstas no resulten excesivamente complicadas, procede a despreciar “pequeñas” perturbaciones. Pequeñas o grandes perturbaciones, decisivas o no en lo estudiado. Hasta ahí no llega, solo se limita a apelar a la incapacidad humana para resolver la cuestión.
Se podrían citar aún otros varios ejemplos, sin embargo, se supone suficientemente ilustrado el razonamiento sostenido aquí. El estado actual de evolución humana es la que limita su conocimiento de su mundo y del Universo, en su conjunto. Se ha demostrado que ampliando los ángulos de visión, las dimensiones, la velocidad, que conlleva la noción de tiempo, la cantidad de información recibida, que repercute en la capacidad de raciocinio… se ven las cosas de otra manera. También es importante tener en cuenta la dimensión cósmica, muy olvidada desde el apego a la tierra y al propio yo, que siente el individuo. Se debe pensar que nos situaron en el cosmos, como parte y partícula minúscula, sometida a sus influencias. Quizás no sepamos percibirlas, quizás se deba considerar la dimensión cósmica cuando se observen aspectos inexplicables en nuestro entorno y en nosotros mismos. Desde un mayor nivel dimensional, se verían las cosas de otra manera.
He aquí la consistencia e inconsistencia del caos, unida muy directamente a la información.
El resumen inicial postula que no hay caos, ni orden, sin información. Luego pregunta si habrá información sin orden o caos. La primera aseveración parece no necesitar aclaración. En el principio, era la información, que fue evolucionando hacia el orden. En el orden se ha ido observando caos, el cual ha producido información…; vuelta al orden…. al caos… a la información… y así sucesivamente en el discurrir de los tiempos. Todo esto moviéndose en un sustrato de información, que permanece como el lecho de un río, lo que significa que la información no desaparece en el paso del ---orden a caos---. Por este mismo razonamiento, no puede existir aquella sin orden o caos; aunque el principio cuando era sólo información, aún no existía ni orden, ni caos.

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MADRID, JUNIO 2008

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