Moluscos – Phyllum mollusca



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Moluscos – Filo MOLLUSCA

José Espinosa Sáez

Instituto de Oceanología, Ave 1ª No. 18406, Playa, Ciudad de La Habana, C.P. 11200, Cuba

espinosa@oceano.inf.cu


Los moluscos son uno de los grupos de invertebrados más numerosos y extendidos por todo el planeta, con una radiación evolutiva estimada en más de 100 000 especies recientes y varias miles más fósiles. Actualmente se consideran 10 clases dentro de este filo, ocho con representantes recientes y algunas con fósiles (Monoplacophora, Caudophoveata, Solenogastra, Polyplacophora, Gastropoda, Bivalvia, Scaphopoda y Cephalopoda) y dos sólo con especies fósiles (Hyolitha y Rostroconchia).

El origen de los moluscos es marino y aunque especies de algunas clases han logrado adaptarse a los ambientes fluviales (gasterópodos y bivalvos) y terrestres (gasterópodos), es en el mar donde están representadas todas sus formas y alcanzan su máxima diversidad de especies, fundamentalmente en la zona nerítica de las regiones tropicales. Son organismos bilaterios de forma variable, con división máxima en cabeza y tronco, por lo general con cutícula y/o manto con secreciones calcáreas y un pie ventral. La cavidad respiratoria aparece bajo un repliegue libre del manto, de forma generalizada o bien terminal, en el límite entre las dos secciones. Por lo general poseen branquias pinnadas y una rádula. El corazón está situado en el espacio pericardial.

Pocos grupos de invertebrados han dejado tan profundas huellas en la historia de la humanidad como los moluscos, siendo utilizados como fuente de alimento, herramientas, adornos, monedas u objetos de cambio comercial, inspiración arquitectónica y su influencia ha traspasado formas tan sutiles de la conciencia del hombre como las artes y la religión. La colección de conchas de moluscos es uno de los pasatiempos más difundidos y con mayor número de adeptos en todo el mundo, junto con la filatelia y la numismática.

Los moluscos tienen una gran importancia ecológica, por ser uno de los grupos numéricamente dominantes entre las comunidades de invertebrados marinos macrobentónicos de varios hábitats marinos, donde ocupan un papel relevante en la trama alimentaría de numerosas especies zoobentofagas, incluyendo muchas de valor comercial, como los peces y las langostas. Además, a su muerte, las conchas de los moluscos forman parte importante del componente biogénico de las arenas carbonatadas de los fondos y las playas, como por ejemplo en la Playa de Varadero donde conforman hasta el 31 % de la arena de esta playa (Juanes, 1996).

Numerosas especies de moluscos sirven de alimento al hombre. Entre las más conocidas están los ostiones, las almejas, los mejillones y otros, según los recursos y las tradiciones locales En la actualidad el cultivo y el procesamiento industrial de numerosas especies, fundamentalmente de bivalvos, es una actividad económica muy importante en muchas regiones del mundo. Otro renglón de mucho valor es el cultivo y explotación de perlas, que se desarrolla fundamentalmente en países asiáticos. Por el contrario muchas especies de moluscos resultan perjudiciales a la actividad humana, ya sea como transmisores de enfermedades, incrustantes y perforadoras de los cascos de las embarcaciones y otras construcciones navales de madera y por obstruir los canales de las industrias que utilizan el agua de mar en sus sistemas de enfriamiento.

El conocimiento sistemático de la malacofauna cubana, es el más completo que existe sobre los invertebrados marinos de nuestro archipiélago. La bibliografía que trata sobre la diversidad de especies de moluscos marinos cubanos es muy extensa y resulta prácticamente imposible referirla en una apretada síntesis. Se destacan como trabajos pioneros las obras de Orbigny (1842) y de Arango (1878-80) del siglo XIX y el inconcluso de inventario de Aguayo y Jaume (1947-51) de mediados del siglo pasado.

Los inventarios publicados más completos fueron realizados por Espinosa et al. (1994) y fundamentalmente Espinosa et al. (1995) donde se enlistan 1 501 especies de moluscos marinos registradas para Cuba, pero dichas listas quedaron des-actualizadas prácticamente desde su publicación, lo que señala la necesidad de un nuevo conteo de los moluscos marinos de Cuba.

El segmento cubano de moluscos marinos recientes comprende un total de 1 545 especies (1 123 gasterópodos, 320 bivalvos, 39 escafópodos, 36 cefalópodos, 26 poliplacóforos y un aplacóforo), la gran mayoría de las cuales [1 162 (75,2%)] se distribuyen por las zonas nerítica y litoral, mientras que para la zona circalitoral y el sistema afital o profundo se registran 323 (20,7%) y unas 60 especies (3,8%) tienen hábitos de vida pelágicos.

Cuba constituye la localidad tipo de 287 especies de moluscos marinos (249 gasterópodos, 27 bivalvos, 8 escafópodos y 3 cefalópodos). Considerando tanto los moluscos marinos como los terrestres (según Espinosa y Ortea 2000) y los fluviátiles (datos propios inéditos), hasta el presente hay registradas para Cuba un total de 2 917 especies de moluscos, de las cuales 2 488 (85,2%) son gasterópodos (Tabla 2).

La alta diversidad de especies de moluscos marinos del Archipiélago cubano parece estar favorecida por la incidencia de varios factores. En primer lugar Cuba es la mayor de las Antillas, con una plataforma marina relativamente extensa, con numerosas bahías, caletas, esteros y otros accidentes costeros, que posibilitan la presencia de casi todos los hábitats marinos y costeros tropicales. Todo esto unido a una envidiable posición geográfica dentro de la Provincia Caribeña (sensu Briggs, 1977), situada en el centro del llamado “Mar Mediterráneo Americano”, con costas en el Mar Caribe Occidental, el Golfo de México y el Canal Viejo de las Bahamas..


Tabla 2. Numero de especies de moluscos por clases y hábitats presentes en Cuba


Clase

Marinos

Terrestres

Fluviátiles

Gastropoda

1 123

1 300

60

Bivalvia

320

-

8

Scaphopoda

39

-

-

Cephalopoda

36

-

-

Polyplacophora

26

-

-

Aplacophora

1

-

-

TOTAL

1 545

1 300

68
.

En general existe un gran desnivel en el conocimiento de la diversidad de los invertebrados marinos de la provincia Caribeña (sensu Briggs, 1974), aún en aquellos grupos más estudiados como son los crustáceos, moluscos y equinodermos. Esta diferencia se refleja en la escasez de inventarios confiables de la riqueza de especies en las diferentes áreas y países que conforman el Gran Caribe, que impide disponer de datos comparables sobre la composición y distribución de los invertebrados marinos caribeños. La aparente alta conectividad zoogeográfica entre localidades cercanas, la reconocida existencia de un cierto grado de endemismo local en determinadas áreas y para algunos grupos zoológicos y el elevado número de especies presentes, determinan la gran complejidad biogeográfica de esta provincia.



Los moluscos de Cuba presentan una gran diversidad de formas y especies. Aquí se muestran representantes de los principales táxones, de izquierda a derecha: 1-3 Gasterópodos, 4- cefalópodo, 5 – escafópodo, 6 - bivalbo y 7- poliplacófodo

En el caso de los moluscos marinos caribeños, algunos autores como Petuch (1987) y Díaz-Merlano y Puyana (1994) han señalado que se pueden distinguir provincias zoogeográficas independientes para los gasterópodos. Sin embargo, Espinosa (1992) demuestró la unidad faunística de los bivalvos de toda esta región, lo que coincide con lo señalado por Warmke y Abbott (1961) para la Provincia Caribeña de moluscos marinos.

La gran mayoría de los moluscos marinos antillanos actuales poseen una alta capacidad de dispersión (desarrollo larvario planctotrófico), lo que implica que el endemismo local sea relativamente nulo o muy bajo, muy inferior al 10% considerado por Briggs (1977) como criterio para el establecimiento de subprovincias zoogeográficas independientes. Las relaciones faunísticas de los moluscos marinos cubanos dentro de la Provincia Caribeña señalan elevadas afinidades con las restantes Antillas Mayores (Puerto Rico, Jamaica y La Española) y Las Bahamas. También muestran valores de similitud significativamente altos la Península de Yucatán y los Cayos de la Florida (según Espinosa, 1992 y datos inéditos propios).





Elsia pratensis (a la izquierda), es un gasterópodo herbívoro, comúnmente asociado a las praderas de Thalassia testudinum. Prunum apicinum (a la derecha) es un gasterópodo carnívoro, muy común en fondos areno-fangosos.

Las relaciones faunísticas de muchas especies de moluscos marinos cubanos, pueden señalar cierta tendencia a la mayor afinidad zoogeográfica de la costa sur, por ejemplo la región de Cienfuegos, con la vecina isla de Jamaica, que con la zona de Caibarién, localidad situada prácticamente frente a Cienfuegos, pero en la costa norte de Cuba, y cuya afinidad con las Bahamas es más marcada. Estas tendencias son débiles y no llegan a constituir verdaderas fronteras zoogeográficas.

Al analizar las tendencias ecológicas generales de las comunidades de moluscos marinos en la zona nerítica de Cuba (Tabla 3), se observa que en los substratos particulados (arena-fango) con macrovegetación bentónica, fundamentalmente en praderas de Thalassia testudinum, las mayores densidades y biomasas corresponden a especies de gasterópodos herbívoros y detritófagos, principalmente de la familia Cerithiidae (Cerithium eburneun, Cerithium atratum y Cerithium muscarum fundamentalmente), mientras que donde la macrovegetación está ausente, son los bivalvos los que presentan los valores más significativos, sobre todo el venérido Chione cancellata, cuyas densidades y biomasas pueden ser muy altas en algunos fondos de fango microaleurítico (522 ind/m2 y 1,008 g/m2, respectivamente: Herrera y Espinosa, 1987).

La mayor diversidad y complejidad de las asociaciones de moluscos en las costas cubanas se encuentran en los arrecifes coralinos, aunque las densidades y la biomasa son por lo general muy bajas. Eventualmente la biomasa puede incrementarse marcadamente por la presencia de especies de tamaño grande como es el gasterópodo Strombus gigas.



Tabla 3. Tendencias ecológicas generales de las comunidades de moluscos marinos neríticos de Cuba. Mv. B. - macrovegetación bentónica. S - número total de especies. N- número total de individuos. R1 - indice de riqueza de especies de Margalef (1951). J’- equitatividad. C’- dominancia. D- densidad total (ind/m2). B- biomasa total (g/m2).  - valor bajo.  - valor alto.  - valor muy alto.





Índices ecológicos

Hábitats

S

N

R1

J'

C'

D

B

Sustratos particulados






















Fango sin Mv.B.















Arena sin Mv.B.















Fango con Mv.B.















Arena con Mv.B.














Sustratos duros























Arrecife coralino















Litoral rocoso















Manglares















La alta diversidad de especies de moluscos presentes en los arrecifes coralinos parece estar relacionada con la presencia en este biotopo de una gran disponibilidad de microhábitats, que son aprovechados tanto por especies oportunistas como por otras muy especializadas. Esto determina la presencia en los arrecifes coralinos de innumerables moluscos depredadores de las presas más variadas, muchas veces exclusivos, de algas, esponjas, hidroideos, corales, briozoos, gusanos, crustáceos, equinodermos e incluso peces, además de existir especies comensales, parásitas y filtradoras.



Cassis flamea se entierra en los sedimentos arenosos para protegerse de sus depredadores. No obstante, no logra escapar a la depredación del hombre (para ornamentación), por lo que sus poblaciones han sido seriamente afectadas.

En la zona litoral de las costas rocosas, los moluscos son el grupo dominante tanto en densidad, por especies de las familias Littoriinidae y Neritidae, como en biomasa, donde los quitones, y fundamentalmente Acanthopleura granulata, hacen el mayor aporte.

Las costas de manglares están pobladas por gasterópodos de las familias Neritidae, Batillariidae, Potamididae y Ellobiidae principalmente, cuyas densidades y biomasas suelen ser muy variables, pero nunca llegan a alcanzar valores tan altos como los que se pueden encontrar en los fondos particulados o blandos infralitorales. En asociación directa con las raíces del mangle rojo, Rhizophora mangle, se encuentran tres especies de bivalvos cuyas densidades y biomasas pudieran ser las mayores encontradas dentro de los moluscos en las costas cubanas. Dos de ellas, Crassostrea virginica (= Crassostrea rhizophorae) e Insognomon alatus se desarrollan en salinidades bajas a normales (15 - 36 ppm), mientras que la tercera, Mytilopsis leucopheata prefiere salinidades por lo general inferiores a las 15 ppm.

Por su virtual omnipresencia en los ecosistemas marinos y su relativa conectividad (sensu Bradbury, 1977) con los factores del medio donde se desarrollan, los moluscos son utilizados como bioindicadores, tanto para caracterizar determinados biotopos como para evaluar y monitorear la calidad del ambiente marino (del Valle, 1989; Alcolado y Espinosa, 1996, y otros).

Alcolado et al. (1998) demostraron la importancia de la riqueza de especies del megazoobentos total como un bioindicador ambiental y de la biodiversidad global de los ecosistemas marinos. En los fondos de substrato particulado (fango-arena) existe una alta correlación entre el número total de especies del megazoobentos y el número de especies de moluscos. Esto permite el monitoreo de las condiciones ambientales en áreas de interés económico o conservacionista a través del número y la riqueza de especies de moluscos de estos ecosistemas (Alcolado y Espinosa, 1996).

Espinosa (1992) y Alcolado et al., (1998) han señalado la disminución de la riqueza de especies de moluscos provocada por algunos factores estresantes del ambiente, como el aumento de la salinidad, la materia orgánica particulada en los sedimentos y el aumento en éstos de la fracción de cieno (fango). En zonas y localidades históricamente sometidas a un fuerte impacto antrópico, como la Bahía de La Habana, la perdida de la diversidad de especies de moluscos es notable, como se puede apreciar de las numerosas referencias que hace Arango Molina (1878 – 80), de moluscos comunes en dicha bahía, algunos de los cuales se comercializaban en los mercados de La Habana para el consumo humano, durante el siglo XIX.

Aunque en la fauna marina de Cuba existe un alto potencial de especies de moluscos (unos 80 bivalvos y varios gasterópodos y cefalópodos) que pueden servir de alimento al hombre, sólo tres especies, el ostión Crassostrea virginica, la almeja Arca zebra y el cobo Strombus gigas están sometidas a explotación oficialmente regulada. El inapropiado manejo de las pesquerías de almejas al sur de Las Tunas ha determinado la perdida de importantes bancos naturales de este bivalvo (Baisre, 2000; Espinosa, 1992). El cobo, (Strombus gigas Linné, 1758), sufrió el impacto de la sobrepesca ya desde la década de los setenta (Ferrer y Alcolado, 1994), se vedó para la pesca comercial durante varios años y actualmente se explota bajo licencias por zonas, previa evaluación del recurso. Además se encuentra incluido en el Apéndice II de la Convención Sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

En los últimos años en Cuba ha proliferado el comercio de varias especies de moluscos marinos, para la ornamentación, tanto por el sector estatal como el privado, lo cual ha provocado la declinación de las poblaciones de varias especies. Entre las más amenazadas por el comercio de sus conchas están el quinconte rosado (Cassis madagascariensis Lamarck, 1822), muy demandado por la industria artesanal italiana para la confección de camafeos, el quinconte carey (Cassis tuberosa Linné, 1758), el quinconte de flámulas (Cassis flammea Linné, 1758), el cobo porcelana (Strombus costatus Gmelin, 1791), el cobito rojo (Strombus pugilis Linné, 1758), el cobito rana (Strombus raninus Gmelin, 1791), el negro maco (Cypraea zebra Linné, 1758), el tritón (Charonia variegata Lamarck, 1816), la coba o fotuto (Turbinella angulata Lightfoot,1786), la cinturita (Cyphoma gibbosum Linné, 1758), la ostra espinosa (Spondylus americanus Hermnann, 1781), y algunas otras más, cuyas conchas las hacen codiciadas por coleccionistas o simplemente como adorno y recuerdos de viaje por los turistas que nos visitan

Algunas especies de bivalvos se destacan negativamente por el daño que causan a la economía. Las especies de las familias Pholadidae y Teredinidae, perforadoras de las maderas sumergidas, son un azote para los barcos e instalaciones portuarias de este material. También algunas especies de bivalvos figuran entre los principales organismos incrustantes, que provocan grandes problemas en las industrias que utilizan el agua de mar en sus sistemas de enfriamiento, al reducir la eficiencia de las bombas de succión, tupir los filtros y los tubos intercambiadores de calor. Esto disminuye el intercambio térmico con el consiguiente aumento en el consumo de combustible. Los principales bivalvos incrustantes en las costas cubanas son Brachidontes exustus y Crassostrea virginica, aunque otras especies dotadas de mecanismos de fijación al substrato también pueden formar parte de esa fauna indeseada (Espinosa, 1992).

Los moluscos han sido inventariados con bastante detalle en las eco-regiones Golfo de Batabanó, Golfo de Guanacahabibes, el litoral norte Habana-Matanzas y el Archipiélago Sabana-Camagüey. Sin embargo, se han realizado pocos estudios en el Archipiélago Jardines de la Reina y el norte y sur de las provincias orientales.



Los Anélidos - Filo Annelida

Diana Ibarzábal Bombalier

Instituto de Oceanología, CITMA. Ave 1ra. # 18406, Playa, La Habana, C.O. 12100, Cuba.

colec@oceano.inf.cu
Los anélidos son gusanos segmentados, este carácter es conocido como metamerismo y consiste en que todos los órganos del cuerpo, como por ejemplo las gónadas, los vasos sanguíneos, los órganos renales, los cordones nerviosos así como los músculos y el sistema locomotor se repiten en cada segmento o metámero, solo el sistema digestivo corre a lo largo del animal a través de todos los segmentos. En el extremo anterior, la cabeza está representada por el prostomio que contiene el cerebro, la parte terminal es llamada pigidio, en ella se encuentra el ano y es donde se forman los nuevos segmentos que permiten el crecimiento del animal. El filo incluye las clases Oligochaeta, con unas 3 100 especies entre ellas las lombrices de tierra, muchas especies de agua dulce y muy pocas marinas; Hirudinea, la cual cuenta con unas 500 especies marinas, de agua dulce y terrestres conocidas como sanguijuelas y la clase Polychaeta, que incluye los poliquetos, gusanos marinos (Ruppert y Barnes, 1994) de los que nos ocuparemos en detalle a continuación.



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